Enigmas y misterios del número 11 – Parte 1

Monolitos de los Proceres, numero 11, Venezuela, Caracas

“Un ser humano es una parte del todo llamado por nosotros el universo, una parte limitada en el tiempo y el espacio. Se experimenta a sí mismo, sus pensamientos y sentimientos como algo separado del resto, una especie de ilusión óptica de su conciencia. Esta ilusión es una especie de prisión para nosotros…”-

Albert Einstein,  físico alemán

¿Cuál es el enigma que cierne sobre el numero 11?

¿Por qué se dice que este es un número maestro?

¿Cuál es el misterio que siempre ha existido alrededor de este número?

¿Qué es lo que no se nos dice de las claves que encierra en su naturaleza este dígito?

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Toro alado del palacio de Dur Sharrukin en Asiria. Imagen tomada de https://es.wikipedia.org/wiki/Mitolog%C3%ADa_asiria

Para poder comprender al número 11 y sus misterios tenemos que hacer un viaje a través del tiempo y llegar a la época de los griegos o de las escuelas pitagóricas, aunque como ya afirman otros estudiosos, hablar de prácticas pitagóricas es lo mismo que hablar de tradición babilónica, mesopotámica, época de los Zigurats, la Torre de Babel, la ciudad de UrGilgameš o del Código Hammurabi.

El número 11, mas allá del famoso simbolismo que encierra, en realidad tiene un origen racional, basado sobre la filosofía pitagórica. Un origen común tanto para los humanos como para los números y que tiene que ver con el tipo de mundo en el que estamos viviendo, un mundo dual. Sí, nosotros vivimos en un mundo dual, en un mundo de ilusión, de maya, no en un mundo de unidad, este ultimo es el mundo que tenemos que construir con las herramientas que disponemos, pero para llegar a cualquier punto tenemos que estar claro desde donde partimos.

Nuestro mundo es dual

Según las teorías pitagóricas si existiéramos en una realidad de unidad, 1 + 1 sería igual a 1. Eso significaría que estaríamos en un mundo de plena consciencia, que seríamos plenamente conscientes de nosotros y de todo, de lo que es la unidad, que todos seríamos UNO.

Pero la realidad es que no vivimos en un mundo de unidad, sino que cohabitamos en una creación dual, en un mundo de opuestos.

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Pitágoras, detalle del lienzo La escuela de Atenas, de Rafael Sanzio. Imagen tomada de https://es.wikipedia.org/wiki/Pit%C3%A1goras

En las escuelas pitagóricas, se enseñaba que en el mundo dual todo empezaba con la mónada. La mónada es un término que significa “unidad”, era un término utilizado por los antiguos filósofos, desde los pitagóricos (549a.C.-475a.C.) a Platón (427a.C.-347a.C.) y Aristóteles (384a.C.-322a.C.) para significar una gran variedad de entidades, desde una unidad básica hasta Dios, hasta el aspecto más primitivo de Dios. La mónada representaba la unidad, el origen de todo, la base, lo estable, la esencia, el fundamento, lo divino, el ser no manifestado, la singularidad, la fuente, Dios, El Uno, lo infinito.

Hay citas de estudiosos e historiadores antiguos, que nos dan referencia del significado de los números. Diógenes Laercio (alrededor del 200 d.C.), relató cómo fue construida la cosmología pitagórica. Sus relatos parten de Alejandro Polyhistor (filósofo e historiador griego de 100 a.C. aproximadamente) quien en su libro “Sucesiones de Filósofos” tuvo acceso a un texto llamado “La memoria pitagórica”. Laercio declara:

“El principio de todas las cosas es la mónada o unidad; de esta mónada nace la dualidad indefinida que sirve de sustrato material a la mónada, que es su causa; de la mónada y la dualidad indefinida surgen los números; de los números, puntos; de los puntos, líneas; de las líneas, figuras planas; de las figuras planas, cuerpos sólidos; de los cuerpos sólidos, cuerpos sensibles, cuyos componentes son cuatro: fuego, agua, tierra y aire; estos cuatro elementos se intercambian y se transforman totalmente el uno en el otro, combinándose para producir un universo animado, inteligente, esférico, con la tierra como su centro, y la tierra misma también es esférica y está habitada en su interior. También hay antípodas, y nuestro ‘abajo’ es su ‘arriba”.

Diógenes Laercio, Vitae philosophorum VIII, 15

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Representación de la mónada

La mónada o cero sencillamente es la fuente, la base, la singularidad, la potencialidad al que no se le puede asignar valor pues él es todos los valores. El cero representa el todo y el vacío al mismo tiempo (todo = vacío). Es como una unidad que no se puede contar. Mientras el número 1 es la unidad que sí se cuenta. Esta es la razón por la cual para los pitagóricos el sistema de números empieza en el cero.

En los estudios de doctrinas secretas, muchas veces el significado del cero (0) y el uno (1) suelen ser confusos, porque a los dos guarismos se les denomina a veces mónada, sin embargo, para mi cero (0) es la fuente, la base, la potencialidad, el Uno, es Todo y Vacío al mismo tiempo, sin poderse contar. El número uno (1), es la unidad que se cuenta, que se materializa. Hablando en términos de hoy, es como si cero (0) fuera la posibilidad, la onda del experimento de la Doble Rendija, y el número uno (1) fuera, la partícula materializada.

Pasemos al número 1. El uno es una parte del cero que en un momento dado se materializa, se proyecta del cero, de la potencialidad y aparece. Es un punto. Cuando el número 1 se materializa, toma forma 1.

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Círculo

Recordemos que estamos en una creación dual, y en esta todo se proyecta, se refleja, se multiplica. Asimismo, en este mundo dual todo es energía, por lo tanto, lo que toma forma tiene también una resonancia, es por eso que las cosas resuenan, se propagan y vibran. Entonces cuando el número uno se proyecta, se refleja, cuando se multiplica, se materializa a sí mismo 11 produce una manifestación de ella misma, un reflejo de sí mismo 11, u 11. Uno es la unidad y su representación geométrica es el círculo. Cuando 11 se encuentran a sí mismo, se forma el 2. Esta es la razón por la que el numero 2 es una forma contraída del numero 11. Si la unidad se representa por un círculo, entonces el numero 11 es la representación de dos unidades. En este caso la intersección de los dos círculos del mismo radio, como se muestra en la siguiente imagen:

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Geometría del Número 11. La vesica piscis

Donde, la intersección de las dos imágenes forma nuestro famoso número 11, una vesica piscis, donde resalta la parte blanca de la imagen (¿recuerdan haber visto alguna imagen o logotipo que usaran este tipo de círculos entrecruzados?).

Estando en esta realidad dual, salgamos por un momento de los números y vayamos al mundo de los seres humanos.

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Dualismo. Imagen tomada de http://ozonico.net/LaRadio/archivos/audio/ladual/

En el mundo dual 1 + 1 es efectivamente igual a 2. Dos es la diada, la pareja. Aparecemos en el mundo dual para poder conocernos, para poder hacernos plenamente conscientes de nosotros mismos. Para poder SER plenos.

Venimos a la dualidad porque dentro de nosotros hay una parte que ES y otra que NO ES. Un lado de luz y un lado oscuro. Como ya mencionamos antes en el texto, en el mundo dual las cosas se proyectan, se reflejan a sí mismas.

Las cosas resuenan y vibran para que esa primera unidad, que es el individuo, pueda experimentarse a sí mismo, por medio de su proyección. Para que esa primera unidad pueda ver como se relaciona a sí misma, necesita del otro porque estamos en el mundo dual. Este otro puede ser el esposo, el marido, el vecino, el hijo, el jefe, el hermano, la amiga, la mama o el empleado, la lista es larga.

El otro es un reflejo de mí, una proyección de mí, un espejo de mí, que me brinda este mundo dual para que yo pueda conocerme y sacar esa parte de mí que está en la sombra para trabajarla y llevarla a la luz, con el fin de SER pleno, todo esto porque simplemente estamos en el mundo de los opuestos.

A nivel de sociedad, debido a que cohabitamos en una creación dual, en un mundo de los opuestos nos vamos a encontrar con la misma realidad que aplica a nivel individual. Vamos a encontrar el opuesto, la pugna, lo claro y lo oscuro, el bien y el mal. Siempre va a ser así porque vivimos en una realidad dual, por eso nunca podemos descuidarnos, porque como en el caso individual es un trabajo continuo de auto indagación, en constante evolución para lograr la plenitud. Por lo tanto, una sociedad en camino a lo pleno es una sociedad muy, pero muy trabajada, no se puede llegar ahí de forma espontánea.

El poder del número 11

Una vez observado que nuestra realidad es diferente a lo que hemos pensado, avanzamos hacia esos enigmas y misterios que se encuentran tras el número 11. La unión de estos dos unos lo vemos relacionado a todo aquello que es representativo, a todo lo que resalta, lo que se impone, lo que se repite, redunda y se multiplica, de allí surge parte de su poder entre los individuos.

La presencia del 11 la encontramos de forma directa en formas, imágenes, trazos y estructuras, o también en otras expresiones disfrazadas como cuando es empleado el poder del número a través de su geometría o por medio del poder en las palabras utilizando su numerología con la cábala caldea.

El número 11 está relacionado a una propiedad resonadora, pues su efecto se prolonga, se repite y repercute en el subconsciente de las personas. Esto se asemeja a lo que ocurre con las vibraciones que emanan de un diapasón hacia otro colocado a su lado. Al golpear el primer diapasón la vibración causa que el segundo diapasón, que no fue golpeado, vibre a la misma frecuencia que el primero.

Hay dos conceptos que ayudan a entender esto: La resonancia y la coherencia. En un sistema coherente, un objeto puede mover o inducir a otro a reproducir un efecto si comparten la misma vibración o frecuencia, como en el ejemplo de los diapasones. Estos movimientos coherentes al parecer pueden funcionar para cualquier tipo de energía, ya sean positivas o negativas. Estos movimientos de energías los logra el número 11, gracias a la sincronicidad que al parecer tiene este misterioso guarismo.

Estas teorías, que a priori nos pueden resultar algo abstractas y complejas, realmente poseen una relación muy cercana con la humanidad, con los procesos de auto conocimiento y también con intentos por sugestionar de alguna manera a los individuos.

Por ejemplo, el partido Nacional Socialista Nazi interpretó estas teorías, las construyó según sus intereses y las llevó a la práctica en su propaganda, como se observa a continuación:

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PROPAGANDA NAZI. Imagen tomada de http://worldwarera.com/en/all-posters/waffen-ss-german-ww2-propaganda-waffen-ss/

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La propaganda proyecta el número 11 en su mensaje encerrado en la palabra Waffen, que suma 33 de acuerdo a las equivalencias de la numerología de la cábala caldea, cifra que es un múltiplo del enigmático numero 11 (véase El lado oculto de la numerología de la cábala caldea), así como también lo proyecta con el símbolo de la SS; utilizada además en forma estilizadas como runas vikinga ᛋᛋ, un símbolo que representa 33 (S equivale a 3 en cábala caldea, por lo que SS=33) y que adicionalmente su representación gráfica asemeja a algo que vibra, algo que emite frecuencia.

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Monolitos de los Próceres. Imagen de: https://www.artelista.com/obra/3111809738207673-monolitos.html

Pero, no solamente en episodios históricos pasados o de grupos internacionales vemos su aparición, también en nuestro país podemos observar la presencia de estructuras basadas sobre la simbología del número 11. En Venezuela tenemos la edificación de Los Monolitos del Paseo Los Próceres (en Caracas), lugar en donde se realizan gran cantidad de actos públicos gubernamentales y de carácter nacional, monolitos que por estructura conforman en 11.

Recordemos, como se destacó en el anterior post Misterios de las sociedades secretas y la masonería en Venezuela, que en estos monolitos aparecen escritos los nombres de justamente 11 próceres de la independencia venezolana. ¿Por qué se añadieron exactamente esa cantidad de personalidades y no más o menos?

En la próxima publicación compartiré más ejemplos que muestren cómo el 11 es utilizado por sectores del espectáculo, políticos, empresariales, religiosos y de quienes busquen lograr imponer sus visiones en la sociedad. Algunas para lograr la expansión del individuo, difundir mensajes comerciales, otros quizás posean intenciones que se nos oculten a la mayoría por razones que desconocemos, que no se nos dicen…

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